Un camino particular: Por 360 RIOJA RUNNERS

¿Quién no ha oído hablar del camino de Santiago?

En nuestro entorno es habitual escuchar múltiples y muy variadas historias de familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc. en relación con el camino de Santiago, son muchas las personas que lo hacen de muy diferentes maneras, así que nosotros hemos vivido la nuestra.

La idea surge hace alrededor de un año, cuando un compañero nos comenta de la existencia de una nueva actividad lúdico-cultural-deportiva que organiza una empresa: Realizan el camino de Santiago en una semana, corriendo por equipos, desde Roncesvalles; diariamente cada uno de los participantes realizará de 13 a 14 Km y entre todos, los 10 participantes del equipo, al finalizar la semana habrán recorrido los más de 750 Km del recorrido completo del camino.

Esta idea nos gustó, así que comenzamos a darle vueltas y día tras día comentábamos al respecto. Tras unas semanas, ya estábamos decididos a participar en ella, pero la mala suerte “que se volvió buena al observar el resultado” nos acompañó y tras tenerlo todo, organizado, habiendo solicitado vacaciones para ello, iba acercándose la fecha, y de la organización del evento no teníamos noticias, hasta que tras consultar de nuevo: este año 2018 se retrasarían y lo post-pondrían para más adelante. No negaremos nuestra decepción, pues se nos habían ido al traste unas cuantas semanas de ilusionantes preparaciones, pero rápidamente nos repusimos y surgió del grupo una gran idea: Decidimos realizar las últimas etapas del camino de Santiago, corriendo desde Sarria, así todo el grupo de los 360 RR recuperamos esa ilusión y nos centramos en la preparación de dichas etapas, adaptándolas a nuestras posibilidades.

Fueron 9 semanas de entrenamiento, que resultaron bastante duras, pues somos corredores populares y nunca habíamos entrenado tantos Km semanales, pero la ilusión de conseguir el objetivo propuesto y el entrenamiento conjunto que procurábamos realizar cada día, nos mantuvo con fuerzas hasta que llegó por fin el día de salida.

Salimos de la iglesia de Santiago de Calahorra el 16 de junio a las 5 de la mañana, con la intención de llegar después de una semana a Santiago de Compostela. Ya con la primera foto que realizamos en la plaza del Raso de Calahorra, nuestras caras, a pesar del sueño de esas horas y el buen ambiente, auguraba que lo íbamos a pasar bien; nos metimos en los coches y comenzamos el viaje de 600 Km hasta nuestro punto de partida, donde nos esperaba el primer tramo ese mismo día de llegada.

Organizamos el camino en base a lo que consideramos nuestras posibilidades, sin ser demasiado exigentes: 10 Km el primer día, alrededor de 18 los 5 días siguientes y para el último dejamos solamente 13 Km, con lo que esperábamos poder disfrutar de la llegada a Santiago de Compostela, pues el viaje y la ocasión lo merecían.

Éstas fueron nuestras etapas:

Sarria – Cortiñas – Toxibó – Palas de Rei – Boente  – Boavista – San Paio – Santiago de Compostela

Los 8 compañeros del 360 Rioja Runners acabamos y cumplimos nuestro objetivo. Realizar este último tramo del camino con el que además ganamos nuestra, creemos merecida “COMPOSTELA”. Un éxito.

Pues no, no fue solamente eso:

El éxito fue que sin saber cómo ni porqué unos compañeros de un club de runners que iban con la intención de realizar una actividad deportiva, desde el segundo día del camino se van viendo poco a poco inmersos en un ambiente, extraño, van comentando día a día al adelantar a los peregrinos: esto lo quiero hacer yo, pero caminando, con el peso de esas mochilas, y me gustaría hacerlo con mi mujer, mi marido o mis hijos, y todo esto a pesar de ver el sufrimiento de cada uno de ellos a cada paso que iban dando.

El éxito fue que este grupo de corredores populares haya disfrutado durante una semana de un ambiente de convivencia, compañerismo, amistad, apoyo incondicional de compartir, algo que solamente se puede decir que fue muy bonito y hay que vivirlo, ya que si se pretende contar puede resultar hasta cursi.

El éxito fue que este grupo de compañeros muy lejos de que surgiesen problemas entre ellos, recordarán, probablemente durante años, su llegada, todos juntos a Santiago donde desplegaron, con orgullo, la pancarta de su club con la que se fotografiaron en la Plaza del Obradoiro, así como la noche que pasaron juntos y no querían que terminase.

De modo que lo que quiero dejar en el aire es lo siguiente: ¿Solo fue una actividad deportiva, o hubo algo más en todo esto?

Mi enorme agradecimiento a todos mis compañeros que me ofrecieron la posibilidad de vivir “NUESTRO PARTICULAR CAMINO DE SANTIAGO”