El pasado viernes 11 de mayo se celebró el fin de su etapa educativa en el colegio Santa Teresa de Calahorra de la promoción 2003-2018, con una eucaristía de acción de gracias a Dios y, a continuación, con un vino español.

 

Fue un momento también de agradecimiento del centro a las familias por confiarnos lo más preciado de sus hogares, sus hijos, y por confiar en nosotros para, junto a ellas, hacer de ellos jóvenes que serán el día de mañana hombres y mujeres. Pero no hombres y mujeres cualesquiera, sino teresianos y teresianas agentes de transformación social; porque nuestra educación quiere ir más allá de la transmisión de conocimientos y de la ejercitación de habilidades.

Sin despreciar a estos últimos, todo lo contrario, manteniendo una exigencia profesional y rigurosa, hemos pretendido atender, por encima de todo, la dimensión emocional y espiritual de ellos, convencidos de que lo que hace a una persona grande, completa, feliz e importante para los suyos (familia, amigos, compañeros…) es aquello que lo habita por dentro. Ya lo decía nuestro fundador, Enrique de OSSÓ: “La verdadera educación es la que cultiva a la vez la dimensión religiosa, moral, intelectual, estética y física de la persona.”

A nuestros alumnos les recordamos que, como dice nuestro Proyecto Institucional, han crecido en un clima de seguridad, cercanía y libertad responsable; ahora se abre ante ellos una nueva etapa, están preparados para vivirla en plenitud, así que adelante, aquí seguirán teniendo su casa.