El consejero de Fomento y Política Territorial, Carlos Cuevas, ha visitado esta mañana dos tramos de la LR-115 en los que se han acometido recientemente obras de estabilización de taludes al objeto de mejorar la seguridad y evitar desprendimientos. Cuevas ha estado acompañado por el director general de Obras Públicas y Transportes, Carlos Yécora.

 

Estas actuaciones forman parte de un proyecto más amplio impulsado por la Consejería de Fomento y Política Territorial para solventar los problemas derivados de desprendimientos, además de en las vías mencionadas, en la LR-113 en Anguiano y en la LR-461 en Leza de Río Leza.

En primer lugar, Cuevas ha visitado los trabajos realizados en la LR-115 en Arnedillo (punto kilométrico 13,5). La actuación ha afectado a un talud de unos 50 metros de altura y 100 metros de longitud. En la parte inferior ya estaba instalada desde la construcción de la carretera una malla de triple torsión hasta una altura de 14 metros para controlar la caída de pequeñas rocas. Sin embargo, era preciso actuar en la parte superior para evitar nuevos desprendimientos, como los registrados en los últimos meses. Por este motivo, los trabajos han incluido una doble intervención: una pasiva (control y recogida del material para evitar el peligro) y otra activa (evitar la degradación natural del terreno).

Posteriormente, el consejero se ha desplazado al punto kilométrico 32,5 de esta misma carretera (antes de llegar a Autol procedente desde Quel). En Autol la actuación era de cierta urgencia para evitar el riesgo de que los grandes bloques de piedra cayeran directamente sobre la carretera. Por ello, se ha instalado red de cable en las zonas  inestables, sujetando  una serie de bloques situados a gran altura con el fin de reforzar la protección en la carretera y en una vivienda, que ya ha sufrido desprendimientos.

Además en el talud contiguo al otro lado del túnel de la vía verde se ha colocado  malla de triple torsión y red de cable en la parte superior de la ladera para evitar la caída constante de pequeñas piedras, así como de bloques de mayor tamaño, que al encontrarse en voladizo pueden afectar directamente a la carretera.

La empresa Geotalud se ha encargado de ambas actuaciones, que han contado con un presupuesto de 194.810 euros.