Tristeza, mucha tristeza. Dolor, dolor contenido., Impotencia, mucha impotencia por la falta de una solución definitiva … esos y otros muchos más fueron los sentimientos ‘a flor de piel’ que hoy jueves se daban cita en  la protesta ciudadana que tuvo lugar en Rincón de Soto, lugar de residencia de las tres últimas víctimas mortales que se ha cobrado esta semana la carretera N-232.

 

En la jornada de hoy los rinconeros, acompañados por ciudadanos de poblaciones de la Rioja Baja, se han dado cita en torno a la una y media del mediodía en el polideportivo municipal dentro de una convocatoria sin ‘cabeza visible’ en cuanto a su organización pero es que el último suceso acaecido en la 232 necesitaba de una respuesta ‘en caliente’, sin estridencias, pero con corazón y así ha sucedido en Rincón de Soto.

Cerca de trescientas personas, encabezadas por una sencilla pancarta ‘Liberación AP-68’, se encaminaron en silencio hacia la carretera Nacional 232 a su paso por el término municipal rinconero; allí, tomaron la decisión de cortar por espacio de unos minutos el tráfico de camiones y vehículos en ambos sentidos, y lo hicieron en silencio, hasta que comenzaron los mensajes para protestar por los innumerables accidentes que se siguen produciendo en esta zona y que hacen necesaria ya una solución de verdad, no mensajes que se queden en simples palabras y buenas intenciones.

Con los tres rinconeros fallecidos esta misma semana, la N-232 ha batido su récord más triste de los últimos diez años, una carretera que este año ya se ha cobrado 15 vidas, entre ellas las de Rubén y sus hijos Hugo y Aitana, quienes sin duda, siguen estando en la mente de todos y cada uno de los habitantes de esta comarca que ayer gritaban ‘Una carretera, no un cementerio’ para ver, si de una vez por todas, hay alguien que les escuche y dé el paso adelante para terminar con esta continua pérdida de seres humanos en la carretera.

No solo hubo en la jornada de ayer protesta ciudadana con el corte al tráfico de la Nacional 232, sino que también en el colegio González Gallarza de Rincón de Soto se guardaba un respetuoso minuto de silencio en recuerdo de los dos niños fallecidos, cuyos compañeros todavía siguen sin entender que los pequeños no volverán a las aulas, y también se les rendía homenaje en el Hospital de Calahorra donde trabaja Ana, la mujer y la madre de los tres fallecidos esta semana, quien también estuvo presente en el acto de protesta celebrado en la carretera N-232 a su paso por Rincón de Soto.

Una jornada la de ayer, al igual que las anteriores, llena como decíamos al principio de tristeza, de dolor y de impotencia. En nuestras manos, en las de todos y cada uno de nosotros, está seguir adelante, cada uno con su ‘granito de arena’, para que lo antes posible termine esta situación que llevamos padeciendo ya demasiados años.