El Gobierno de La Rioja ha aprobado un presupuesto de 3.030.009 euros para acometer las obras de mejora de diferentes carreteras de nuestra región, entre ellas la LR-134 en Arnedo, y la LR-260 en Alcanadre.

 

Estas actuaciones forman parte del programa de conservación y seguridad vial que promueve la Consejería de Fomento y Política Territorial con objeto de mantener en buen estado la red autonómica de carreteras, que se extiende a lo largo de cerca de 1.500 kilómetros.

Arnedo

En primer lugar, se ha aprobado un presupuesto de 1.247.427.79 euros para las obras de refuerzo del firme de la carretera LR-134 entre el parque empresarial de La Maja y la LR-123 en Arnedo, con 6 kilómetros de longitud.

Se trata de la última fase para completar la mejora de uno de los principales corredores de la red autonómica viaria, que facilita las comunicaciones entre las comarcas de Arnedo y Calahorra y la conexión con la N-232 y la AP-68, a lo largo de 16 kilómetros y soporta una notable intensidad de circulación, por encima de los 10.000 vehículos diarios.

Desde 2015 se ha dedicado una inversión de 5 millones de euros para llevar a cabo diferentes actuaciones, que ha incluido el acondicionamiento de dos glorietas a la altura del enlace de la AP-68 y del parque de bomberos en Calahorra, además de la reparación de los puentes sobre la N-232 y AP-68 y el refuerzo del firme entre Calahorra y San Adrián.

Esta nueva fase consiste en la renovación del firme de la calzada, la mejora del drenaje y la sustitución de la señalización de tráfico y barreras de seguridad. El plazo de ejecución es de seis meses.

Alcanadre

En segundo lugar, se destinan 922.966 euros para llevar a cabo las obras de mejora de la LR-260 en Alcanadre. En concreto, los trabajos afectan al tramo final de esta vía, con 900 metros de longitud, que registra una intensidad media diaria de cerca de 800 vehículos, de los cuales el 10% se corresponde con transporte pesado.

El proyecto contempla la mejora del trazado, ampliando el radio de las curvas hasta alcanzar 200 metros y reduciendo las pendientes al 6% con el objetivo, en ambos casos, de ampliar la visibilidad de los usuarios de la vía. La plataforma de la calzada constará de dos carriles de 3 metros de anchura y arcenes a ambos lados de 0,5 metros y bermas sin pavimentar también de 0,5 metros para garantizar el paso con seguridad de dos vehículos que circulan en sentido contrario.

Asimismo, se mejorará el drenaje transversal y longitudinal, en este caso, con la ejecución de una cuneta de seguridad a lo largo de más de 1.500 metros, y se acometerá la estabilización de los taludes con la instalación de mallas de triple torsión para evitar posibles desprendimientos de materiales sobre la calzada. Por último, se renovará el firme a lo largo de todo el tramo y se sustituirá por completo la señalización de tráfico (horizontal y vertical) y las barreras de seguridad. El plazo de ejecución de las obras es de 8 meses.