Durante tres días consecutivos, los biólogos de la Fundación Tierra Rapaz han  llevado hasta las tres residencias de mayores de Calahorra, un pedacito de naturaleza, dentro de la actividad de Terapia Asistida con Animales.

 

El objetivo de esta actividad, ha sido  que las personas con necesidades especiales se estimulen y motiven, mejoren su comunicación, su autoestima, su afectividad y reduzcan su ansiedad a través del contacto con animales. Han sido momentos entrañables e inolvidables, en donde los mayores se han acercado a las aves rapaces, han interactuado con ellas, viendo cómo les sobrevolaban grandes águilas, búhos, cárabos, lechuzas e incluso buitres de las más diferentes especies.

Ha sido una montaña rusa de emociones y sensaciones, en donde la admiración que demostraban, se ha mezclado con una especie de placidez y bienestar, al poder contemplar sus vuelos maravillosos. Se han observado grandes momentos en donde personas con movilidad reducida se estimulaban y sonreían cuando veían y tocaban a los animales, donde personas con baja capacidad comunicativa, gesticulaban y hablaban largo y tendido con las aves y en definitiva, donde han podido disfrutar y sentir  a los animales con gran devoción y ternura.

Durante las visitas se ha tenido siempre en el recuerdo al  gran Félix Rodríguez de la Fuente. ¡Qué fresco permanece su huella imborrable y lo que hizo por los animales y la naturaleza en nuestros mayores! Aunque alguno ha manifestado su malestar porque cree que deberían enseñarlo más en las escuelas ahora, porque sus nietos no sabían quién era y eso no podía ser.

Para la Fundación Tierra Rapaz ha sido un orgullo poder acercar las aves del parque a nuestros mayores  y de alguna manera, devolverles un mínimo del esfuerzo y generosidad, que ellos durante toda una vida realizaron por nosotros. Este es uno de sus principales objetivos, acercar la magia de la naturaleza a todos aquellos que no pueden disfrutarla in situ. Muchas anécdotas vividas, como aquella señora que manifestó a los biólogos su deseo de trabajar con ellos en el parque, o aquella que quería quedarse con el águila más grande, ni más ni menos que Eilat, la gran águila esteparia,  que no dudó en acariciarla y que quería que permaneciese en la residencia. Otros nos contaban sus experiencias con aves rapaces en el campo de cuando eran jóvenes y cómo jamás se les había olvidado ese contacto a pesar de los muchos años transcurridos.

María Ríos, miembro de la Fundación “nuestros mayores comprendieron la naturaleza de manera más fidedigna y real que nosotros, así que ha sido también un día muy enriquecedor para todos los miembros y trabajadores de la Fundación, porque hemos aprendido de ellos, un día donde nos reencontremos las diferentes generaciones con aquellas tardes de televisión en donde Félix nos contaba los secretos de nuestra fauna, y nada más terminar el capítulo del Hombre y La Tierra todos deseábamos ser Félix descubriendo todos aquellos seres fantásticos cuyos secretos ya nos había desvelado el maestro. Hemos comprobado la positividad de esta actividad en algunos residentes cognitivamente afectados, que nos han regalado muchas sonrisas y actos inéditos en ellos. Este es el resultado que esperábamos, un día de convivencia entre naturaleza y hombre, entre jóvenes y veteranos, que llenos de emoción nos transmitan sus experiencias”.